jueves, junio 01, 2006

Catálogo editorial

("Chinise twins" de Violet Schrage)

-Chinito va pa mundial -dijo uno.
-Chinito va pa mundial -dijo el otro.

Esas fueron sus palabras, se dieron la media vuelta y se fueron. A los cinco minutos salieron debajo de la cama dos chinas deliciosas que a punto estuvimos de pedirles que se acostaran, con el fin de verificar aquel mito legendario que refiere cierta raja horizontal. Menos mal que no lo hicimos porque las chinas dijeron:

-Nosotlas helmanas chang.
-Helmanas chang nosotlas.

Entonces sacaron debajo de la cama unas maletas y las abrieron. Adentro, un montón de pantaletas. Creímos entonces que había que echarles plomo porque cuando una mujer te muestra pantaletas es porque quiere ver tus interiores. Pero resulta que no, que cuando una mujer te muestra pantaletas también puede que quiera ir de compras o montar una venta de pantaletas, es decir, una “pantaletería”. Y así era. Es más, esto fue lo que dijeron:

-Montal nosotlas tienda de pantaleta pala helmanos.
-Mientlas en futbol ellos estal.

Así que no nos cupo la menor duda. Estas chinas lo que querían era que nosotros, una vez más, fungiésemos de testaferros, mientras sus hermanos se divertían comiendo salchichas alemanas con soya en la puerta de Brandenburgo.

Y aquí estamos, administradores de una pantaletería, asunto que no está tan mal, pues las hermanas son toda una ricura y los catálogos una maravilla. Verbigracia, el que les presentamos. Un folleto de calidad, cuya redacción entregamos a expertos conocedores de la materia; hombres y mujeres duchos en el arte y la historia de la ropa interior. Y es que las pantaletas son una metáfora del inconsciente, de la aventura más profunda, de los viajes a las tierras calientes, alucinantes y alucinatorias, donde un sensual vampiro acaricia a un coyote newyorkino, donde los suicidas son tan breves como un minicuento, donde Frank Zappa lame el reflejo de una rubia sobre una tostadora, donde una pantera devora a sus amantes entre sombras mexicanas, donde el futbol y las esvástica se hermanan en una nalga tatuada, donde una mujer fuma y piensa en la muerte, donde hay bolero y putas, donde hay putas y jazz, donde el jazz tiene la forma de tres poemas desenfadados, donde las preguntas se convierten en ajuar, donde las historias no tienen final...
Las pantaletas han sido y serán las reinas del carnaval del ocio, del goce y de la rebelión más auténtica de la humanidad. Seguramente María Magdalena fue la primera en usar pantaletas.
El sonajero se lamenta en la puerta. La estela de un cliente se hace cuerpo. Las sabrosísimas hermanas Chang dejan de tocarse en el probador y salen en pantaletas a recibir a quien entra. Nosotros, en la trastienda, desocupamos la mano y apagamos el monitor donde hacía algunos segundos las hermanas Chang cometían incesto.
A travagar se ha dicho...

José Urriola y Fedosy Santaella
(testaferros de manos callosas)

3 Comments:

Blogger SERGIO MÁRQUEZ said...

Vaya numerito memorable de los Hermanos, todo un rosario de pantaletas olorosas a magnolias y semen regurgitado. Hay en esta edición a cargo de las Hermanas, un ligero tufillo a orines confitados y sanitario de carretera, delectable... Un abrazo y gracias.

9:43 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Una belleza de poema, querido Andreas. Un orgullo tenerlo entre los perpetradores de nuestra revista/blog.

Salud.

3:23 p. m.  
Blogger Unknown said...

Bacanísimo sencillamente.

2:54 a. m.  

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